POEMAS DE AMOR PARA UN FIN DE SEMANA LLUVIOSO Y MELANCÓLICO
8 jul 11POEMAS DE AMOR PARA UN FIN DE SEMANA LLUVIOSO Y MELANCÓLICO
No hay acto en la vida más solitario y nostálgico que el amar. No dije: Hacer el amor, dije: Amar. El amor, como lo entendemos en el mundo occidental, es un sentimiento contradictorio y particular que genera cambios de humor, caprichos, berrinches, desplantes y una nostalgia característica y propia únicamente de él, pues añoramos -al sentir amor- aquello que no sabemos y que ni podemos identificar. Durante nuestros enamoramientos no sentimos nostalgia de las cosas pasadas, idas, sentimos nostalgia de cosas que no podemos comprender, identificar ni ubicar. Algunas, hasta posiblemente, por venir.
El amor es una anticipación, una carencia, un deseo, una nostalgia del futuro. Hay quien diga que el amor, en su sentido
romántico, es un invento del hombre moderno; hay historiadores que sitúan su origen conceptual en la Edad Media, como derivación y subproducto del inicio del desarrollo de las religiones monoteístas y las experiencias místicas aparejadas; hay marxistas que lo catalogan como producto de la evolución de las relaciones económicas en la sociedad, otros, de la Revolución Industrial, etc.
Precisamente, como resultado de la evolución de las relaciones económicas, de la religión, y de la educación como elemento perpetuador de valores, llega un momento en la Historia en que al amor se le identifica como requisito previo al sexo, elemento paralelo e indisoluble de él y condición sine qua non para que la relación carnal se dé. Los
planteamientos de la teoría freudiana -que escandalizaron a la sociedad en su momento-, en los cuales se señala que los niños también tienen deseos y pulsiones sexuales, y los desarrollos científicos -como el uso más generalizado de las píldoras y métodos anticonceptivos-, así como los cambios paulatinos de las interrelaciones económicas (incluidas las de género) en la sociedad, han llevado -gracias a Dios- a separar y disociar amor y sexo. Nadie debería sentirse culpable por disfrutar del sexo, sin amor, e incluso hay quienes llegan al amor -como se entiende en términos de romanticismo- a través de una práctica satisfactoria, continuada y plena, de las relaciones sexuales.
Tal vez en los tiempos prehistóricos todo era más simple y el "amor" se reducía a satisfacer una atracción sexual (como en los episodios caricaturizados) dando un mazazo a la muchacha y arrastrándola del cabello hasta la cueva. Las mujeres, por su parte, ante la realidad de su menor fuerza física y como elemento colateral a su condición femenina, tuvieron que desarrollar artes refinadas de seducción para poder dar al hombre mazazos y arrastradas de cabello menos físicos pero más contundentes. Y ahora que se ejercitan de manera similar y en actividades deportivas paralelas a las de los hombres -unido todo eso al cambio económico de su papel familiar y social-, ocurre que los mazazos nos los dan físicamente al llegar o antes de salir de casa, o con unos buenos moquetazos de kick boxing o tae-kwon-do.
Pero volvamos al amor: Aunque hay algunos profundamente apasionados que comienzan con odio, golpes, patadas y arañazos de los dos participantes, para desembocar en un beso ardiente y voluptuoso, lo normal es que al ver el objeto de nuestro amor andemos pálidos, desencajados, como zombies, y muertos en vida; o más bien: vivos en muerte. El amor nos hace andar como sobre alfombras mullidas o, más aun, como levitando. Nos marea. Andamos distraídos, alelados y con los cambios de química a flor de piel. No hallamos paz sino al momento de volver a ver al ser amado. La lluvia nos emociona, nos pone todavía más nostálgicos, con ganas de llorar..
Para aquellos románticos y enamorados, que no se hallan, que sufren, que lloran porque cambió el clima...aquí van seis de mis poemas de amor. Si, por alguna razón, no podrán ver a su pareja este fin de semana, siéntense en la banca de un parque, o manejen por la ciudad lluviosa, o miren por su ventana cómo el gris tiñe casas y edificios, semblantes, corazones y ánimos...mientras leen estos poemas...
TU MANO
Qué voy a hacer sin ti en las madrugadas
-no porque esté pensando en convulsiones
o espasmos de amor o perversiones,
simplemente en dos almas enlazadas-.
Qué voy a hacer sin ti en los cinemas
-no porque busque un beso adolescente
ni rozarte la pierna entre la gente,
simplemente reír del mismo tema-.
Qué voy a hacer sin ti en los mercados
-no porque piense en guisos suculentos,
sino en partir el fruto en dos bocados-.
Qué voy a hacer sin ti en esos momentos
en que, inconsciente, voltee acostumbrado
a ver el esplendor del universo
y no encuentre tu mano.
Salvedades
que se vaya alejando poco a poco
CUANDO LLEGAS
Tu ternura de niña me envuelve en las sombras,
cómo quisiera desmenuzarte el encanto
que provocan en mí tu tímida sencillez,
tu desnudez fresca, tus alucinaciones,
para que entendieras por qué no te abandono…
cómo quisiera agradecerte tus palabras
de aliento, soltadas sin la menor intención
-involuntarias-, sólo porque forman parte
de tu esencia,
esa esencia que quisiera beberme toda
cuando amamos.
Para sentirme vivo sólo necesito
volver a verte.
Tus desplantes más simples me distraen las penas.
Si te tuviera siempre poniendo tu mano
en mi espalda, en mi estómago, en mi frente,
podría prescindir de médicos y brujos,
como en los cuentos mágicos en los que sólo
el amor precisas para alcanzar la gloria,
para matar la muerte, para ser gigante
en la existencia;
esa existencia que tú, tú precisamente
me agigantas…
Tu actitud de guerrera me espanta las dudas.
Si pudiera contar contigo, como ahora,
si pudiera contar contigo para siempre,
podría prescindir de padres y de madres,
de grandezas antiguas, de leyendas tontas,
de hijos, de vicios, de religión y dioses.
Como en las fantasías de los delincuentes
podría dejar atrás hasta el remordimiento
de mi vida;
esta vida que tiembla si te vas y empieza
cuando vuelves…
Para sentirme vivo sólo necesito
volver a verte.
Si pudiera verme a tu lado en un futuro,
caminando del brazo por esos pálidos
caminos donde hasta la risa tendrá que ser
suave para que el corazón no se detenga…
si pudieras llegar conmigo hasta la muerte…
podría –como algunos monjes de conventos-
dejar de hablar, vivir descalzo, ciego, en hielo;
olvidarme hasta de la música que suena
allá en la vida…
con tu vida tendría la música perfecta…
si pudieras…
Tu risa destruye las recriminaciones.
Aunque no te guste jurar, ni hacer promesas;
aunque no puedas comprometer tu presencia
para esos días en que por seguirte tanto
vuelva la vista y no encuentre raíces, oro,
minas de sal, grandes palacios ni cimientos…
hay momentos tuyos en que se ve lo eterno,
hay momentos tuyos que justifican todo
y lo que cuenta
es ese instante en que diluyes mi angustia
cuando llegas…
BESO
En un lugar dentro de mí (muy íntimo)
vive ligera y suave, casi muerta,
la sensación de un beso,
aquel beso.
A veces pienso que murió hace tiempo
y ya ni lo recuerdo;
en ocasiones siento que se mueve
cercano a mis pulmones
como si fuese un corazón gemelo;
otras veces lo siento agazapado
tras una vena o algún hueso,
humilde y alejado
pero vivo y contento.
Luego se me olvida
y queda moribundo mucho, mucho tiempo.
Pero sé que está ahí,
me consta que está ahí pues de repente
en una madrugada oscura,
un insistente acceso de palpitaciones
me sorprende,
es como un guiño de la noche,
un vértigo de abismos,
el estruendo apagado
del caer de lentejuelas en mi vientre.
Me consta que está vivo,
que existe, que me grita de pronto
su presencia,
me frena la intención, me exalta el miedo,
me duele en los extremos del aliento,
me hace temblar la carne,
me da un tic en lo interno;
entiendo lo que siente una madre
cuando la llama por primera vez el hijo
desde adentro.
Aunque a veces se me pierde
sé muy bien que está ahí, dentro de mí,
aquel beso.
Como están igualmente:
los árboles de aquel otoño –gigantescos-,
la nieve que nos descubrió el invierno,
el pueblo encajado en la montaña,
aquel otro con su grieta en el centro,
la tienda con la nuez en oferta,
los videos y los cuentos,
la frase que era nuestra,
tus palabras cortadas rebotando en tus dientes,
arañando mi oído que mojaba tu lengua,
el consecuente –aquel- escalofrío,
aquel sexo primero,
la casa de las piedras,
la del acantilado en el Mediterráneo
(aquélla que alumbraba el sol al ponerse a la derecha,
y que nunca habitamos),
la otra junto al lago con la canción que hablaba
de dejar de soñar;
los cangrejitos rápidos de aquella playa
-¿la recuerdas?-,
que entraban y salían transparentes,
sorpresivos,
de los agujeros…
como recuerdos.
Todo eso está en mí brillando por momentos.
Son relámpagos reales,
efímeros, potentes,
que me mueven la vida cuando la siento muerta
que establecen un puente para alimentar
el infierno triste de mis paraísos perdidos
con la magia brutal de la iluminación
del cielo.
Como está aquel beso,
largo, largo, prolongado
(en el desierto de las sombras
del cine del centro comercial
de los suburbios de perfil azulado
de la docta Córdoba).
Está dentro de mí, aún lo siento,
y cuando me golpea quisiera
detenerlo, alimentarlo,
hacer crecer inmensamente
para que no se fuera más,
para que ya no se apagara,
para que ya no se escondiera,
para que en el siguiente instante
fuera su aparición tremenda,
su magnitud gigante,
tan espectacular
que me resquebrajara las quimeras…
Pero viene y se va, modesto,
jugando a esconderse en mis adentros,
secreto, conociendo el poder del coqueteo,
disfrutando...
Es todo un mundo,
todo un misterio cálido aquel beso,
es como el eco del aletear de mariposas
sumergidas en cántaros de aceite,
tremendo en su simpleza,
destructor en su delicadeza,
discreto, vago y tierno.
Casual, esporádicamente,
pero me hace feliz;
sé que existió, que existe, que es eterno.
¿CÓMO AMAR?
¿Y cómo amar si no eres tú?
SUEÑOS
I
Si pudiera encontrarte en un sueño
y sentir tus caricias precisas
calentándome el alma y el cuerpo
como entonces… como hace mil días…
Si pudiera sentir en mis sueños
que te llamo, salimos, paseamos
por ahí –alamedas, comercios,
avenidas de luz-, platicamos…
Si pudiera sentir que me tocas,
que realmente tus manos me alcanzan
y me alienta el oído tu boca
confesándome tus esperanzas…
Si pudiera tocarte en mis sueños
y sentir en tu espalda delgada,
avanzando mis uñas, mis dedos
hasta el punto en que ya no es espalda
y seguir descendiendo en mi sueño
por las curvas que adornan tus piernas
hasta el mundo, hasta el fin, hasta el suelo
donde el cielo y la tierra se encuentra…
y después regresar hacia arriba
al calor de lagunas y selvas
y llegar al azul de tu pelo
con la luna de sangre en tus venas
-con el sol de tu naturaleza-,
y alcanzar al subir poco a poco
entre el mar del amor la otra orilla,
los centímetros más peligrosos,
donde acaba y empieza la vida…
Si pudiera sentirte realmente
cada noche que cierro los ojos:
dura, sólida, clara, caliente,
pura, práctica, física, viva…
Dormiría las mañanas enteras
viviría una vida de ensueños
dormiría las tardes completas
pasaría la vida durmiendo.
II
Entre las cosas que tengo
y las que sueño…
me quedo con las últimas.
Constituyen mi fuerza, mi energía,
mi razón de luchar,
mis alegrías
sin tachas, sin defectos;
estructuran mi impulso,
le dan sentido a mis pasos
y dirección a mi vida,
y están más cerca de la gloria
que del fracaso.
Entre un pájaro en mano
y cien volando…
prefiero cien.
Para vivir feliz de ver la vida
florecer en libertad,
pero no vigilando,
maldiciendo,
dudando.
Saber que un día vendrán
sin preocuparme cuándo.
Entre tus besos locos
que con certeza
precederán a las nubes y a las guerras
y estos otros que llevo en los dedos,
en el cuello,
en medio de las piernas;
que me das en las noches
cuando me voy durmiendo
y puedo darte cuando se me antoje,
cuando yo quiera
-sin molestarte, sin tener que esperar,
negociar, seducirte, insistirte, cansarte-
sin que lo sepas…
prefiero éstos.
Se quedarán mis sueños construidos
lentamente,
muy lentamente cociéndose,
largamente acariciados.
Se quedarán ahí, al abrigo del tiempo,
pobremente logrados
pero a la vez perfectos.
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Los poemas de esta entrada son de SERGIO ANDRADE, y aparecen en los libros: REVELACIONES / Editorial PLANETA / 2002 , y DE LO PERDIDO,
LO QUE APAREZCA / Editorial LITERALIA / 2006
Twitter: @sergioandrade_1
YouTube: http://www.youtube.com/sergioandradeygrupo
AMANECERES (L. y M. Sergio Andrade) by sergioandradeysugrupo




















de mi blog su pregunta. Acabo por entender, apenas a estos años numerosos de mi edad, las razones para comer, y bailar, y festejar, paralelamente a los procesos de duelo por la muerte. Habremos de perder -todos- irremediablemente, la batalla contra ella. Pero somos aun más poderosos, pues nuestras semillas y retoños seguirán prolongándose, de una forma u otra, hacia y hasta la eternidad, y ahí, no habrá forma de que la muerte gane, jamás, mientras aún podamos tener un minuto entre nosotros, para festejar la vida con rabia y terquedad, y para querernos con el amor más grande y más puro, obsequiando un homenaje de vida, de amor, de lucha y compañía, a nuestros seres más queridos. Estén como estén... o donde estén.
















