un hombre necesita una mujer
que le mesure el talle
que lo bese y le bese
que lo abrace y le abrace
que lo faje y le faje
que lo rinda y le rinda
que lo cargue y le cargue
una mujer que le sepa contar
las arrugas de la nuca
(sin inquietarlo)
y lo multiplique
y le multiplique

un hombre necesita una mujer
para poder sacar
y levantar del suelo
con su propia simple mano
el sol durante el cielo
en el transcurso de cada madrugada,
para abandonar con toda corrección sus fantasías,
procrear padres, abuelos y héroes plenamente,
(dioses de cuando en cuando, hasta enemigos)
ejercitar el miedo, el valor mudo, la sonrisa
sacar aguas del pozo
duraznos tiernos del olvido
transitar los desiertos
llevar nubes a cuestas     
bailar con el pandero
y la inconciencia del oso
aprender a ir muriendo mejor cada segundo
y hasta a hacer el ridículo con algo de sentido.