EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL iPhone
7 feb 10
Ahora que se aproxima el día de San Valentín, -una fecha extremadamente significativa, más que por la cualidades y bondades del Santo, por el cúmulo de significados adyacentes que la conforman en estos tiempos de las fiebres del consumismo-, he decidido dejar a un lado mis reticencias marxistas, y mis juveniles inclinaciones socialistas, para dejarme llevar por la corriente del capitalismo post-modernista, aunque sea en sus pálidos reflejos incidentes en nuestra deprimente, triste y dramática realidad quintomundista.
Así que, por primera vez en muchos años, llegaré a extremos casi carnavalescos (adelantándome a dicho festejo), desvestiré mi cuerpo ahora rollizo y me lo cubriré solamente en las partes pudendas con algunos paños vaporosos de algodón, a la manera en que los artistas europeos, por disposiciones eclesiásticas, les cubrían los genitales a los guerreros, a los héroes y a los angelitos, para lanzarme yo desde algún rascacielos, ya muy orondo en mi atuendo de cupido -carcaj a la espalda, sonrisa pícara en la boca, arco y flecha en las manos- para tratar de colaborar con mis humildes actos de propiciador, a la fiebre colectiva erótica de los próximos días.
Entrando en materia, hay que reconocer que quizá el parafrasear a uno de los títulos de García Marquez, obedece más a los recursos del escándalo que a los de una pretendida diferenciación entre la época de nuestros bisabuelos y la nuestra. La atracción sexual, el deseo, y la sublimación de los mismos, vienen siendo una realidad ya eterna y consustancial para el género humano; y la especie, los géneros, las glándulas, la química, las etapas de la vida del hombre, y los ciclos biológicos, atmosféricos y cósmicos de la naturaleza son, y seguirán siendo aún por mucho tiempo, los principales condicionantes de las conductas amorosas. Así que, si son cartas -o mails- lo que el enamorado resentido opta por dejar sin abrir, dejando al paso del tiempo la resolución de sus tristezas, sus celos y sus conflictos amorosos…, es lo de menos: lo importante es la esencia misma del sentimiento conflictivo entre la atracción y el rechazo. La espera por la llegada de una paloma mensajera se equipara al aguardar angustioso de un mensaje de texto en nuestro iPhone: es la esencia de la angustia, de la necesidad, del ansia, de la búsqueda de la satisfacción amorosa lo que está en juego.
El amor sigue siendo la fuerza motriz, dominante, de las acciones del ser humano. Una serenata bajo el balcón, o un video enviado por el enamorado apasionado, interpretando él mismo su canción recién hecha, a través del teléfono celular, para convencer a la amada, son en esencia la misma cosa.
El amor condiciona al medio, y no al revés…, gracias a Dios, hasta ahora.
Volviendo a mi contribución para los próximos días, debo confesar que soy un eterno enamorado, apasionado, romántico y soñador. Tal vez quien conozca mis canciones más románticas, las que escribí en mis años de juventud, tenga perfectamente claro ese punto. Así que enlistaré las tres acciones que iré llevando a cabo durante los próximos días -a partir del Domingo 7 y hasta el Domingo 14 de febrero- (estén al tanto, por favor) para celebrar EL AMOR, a mi manera:
1) Subiré al Canal de YouTube de SERGIO ANDRADE y su Grupo http://www.youtube.com/sergioandradeygrupoAMANECERES. una de las canciones más románticas del CD Doble que estamos lanzando, se llama:
2) Subiré a mi Canal de Improvisaciones al Piano de YouTube:SERGIO ANDRADE al Piano http://www.youtube.com/sergioandradesanchez tres Improvisaciones más, en estilo apropiadamente romántico, amoroso y sentimental.
3) Subiré a cada uno de los dos blogs que tengo, dedicados casi exclusivamente a mis poemas (La Coctelera: http://sergio-andrade.lacoctelera.net
y MySpace Poemas: http://www.myspace.com/sergioandradepoemas), tres poemas de amor (ya sea solamente escritos, o también declamados por mí).
Así que, por lo menos con respecto a aquellas personas que siguen mi carrera, mi música y mis obras…, quien no se ponga romántico en estos días, es porque realmente no lo quiere.
En resumidas cuentas, el amor en los tiempos de la peste, del escorbuto, del cólera, o del Sida…, o para decirlo menos patéticamente: El amor en los tiempos de las palomas mensajeras, de las naos, del telégrafo, o del iPhone…, sigue siendo el mismo: La esencia del comportamiento humano, y aquéllo que nos hace levantarnos cada día, con un poquito de esperanza.