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La Coctelera

BAJAN LAS ACCIONES DE TELEVISA (por asunto de “El Jefe” Diego)

22 may 10

 

Televisa se volvió

un gigante del temor

desde el día en que cotizó

en la Bolsa en Nueva York!

Antes tenía un dirigente

de carácter y aferrado

que no andaba por las ramas

ni con vista temerosa,

podía ser muy exigente

y un día estar equivocado

pero salía de repente

con ideas fundamentales

y cosas maravillosas.

Hoy la empresa desayuna

miedo con huevos revueltos,

come temor con sardina

y merienda temblorina

por terror de verse envueltos

-Presidente y accionistas,

conductores y cronistas,

productores y hasta “artistas”-

en conflictos no resueltos.

Hoy la empresa se da el lujo

de avisar que no dirá

lo que en otras circunstancias

-si le sirviera a sus fines-

se cansaría de informar

y abordaría sin tapujos!

De tanto tenerle miedo

al correcto “Qué dirán?”

y servir a los políticos,

con sus programas me aburro,

pues se han vuelto previsibles

escenarios y argumentos,

es una empresa que al cuento

y, por mor, contradictoria

se nos ha vuelto “invisible”,

pues el miedo no anda en burro!

Televisa se volvió

un gigante del temor

desde el día en que cotizó

en la Bolsa en Nueva York!

Qué verdad puede existir?

Qué confianza puede haber

en una empresa tal cual,

que nos deja de decir

lo que viene a suceder

pues por intereses creados

habla cuando le conviene

y, si no, deja de hablar,

finge que ve hacia otro lado

y deja de comunicar?

Cuando le es útil, informa;

cuando le conviene, avisa;

cuando le sirve, entrevista

y roja extiende la alfombra…

cuando no, le pone el dedo

-queriendo taparlo- al sol,

sin lograr borrar su luz;

entierra bien la cabeza

cual mismísimo avestruz,

y se espanta con su sombra!

Sus acciones tal vez suban

en las Bolsas del Mercado,

pero sus otras “acciones”,

-las que cuentan en la vida-

el día de hoy son más bajas

de lo que nunca han estado!

En estos tiempos de “corrección política”, pero sobre todo, de “conveniencia política electorera”, ocurren cosas que podrían ser risibles, si no fuesen tan patéticas y dramáticas.

Resulta que el gigante de la comunicación en español (Televisa), decidió dejar de “comunicar e informar” sobre lo relativo a un caso de absoluto interés público, como es el de “El Jefe” Diego.

Asunto curioso a todas luces y símbolo de las características y comportamientos -más acentuados que nunca en su historia- de una empresa que acostumbra exprimir las noticias importantes hasta más allá de sus posibilidades, con miras a sacarles todo el jugo posible para seguir vendiendo anuncios y publicidad con base en ellas.

La empresa -gigante temeroso de caer desde las alturas a las que lo ha llevado su tamaño- se ha vuelto excesivamente temerosa e imprudentemente cauta.

Hace años tuve la fortuna de conversar, tratar, negociar, pelearme y reconciliarme -poco antes de su muerte- con uno de los magnates de la comunicación más carismáticos, controvertidos, visionarios y emprendedores que han existido: el señor Emilio Azcárraga Milmo.

Escuchándolo hoy, en mis recuerdos, platicarme sobre sus ideas de impulsar la construcción del segundo piso del Periférico (mucho antes de que los políticos al cargo creyeran conveniente llevar a cabo dicha construcción), y sobre sus planes de nuevos y vanguardistas programas de televisión, me pregunto cómo pudo haber cambiado tanto una empresa en sus políticas de comportamiento y en sus filosofías de liderazgo. En resumen: en la plena confianza en sí misma. Seguramente porque él, líder nato y hombre con verdadero sentido de la empresa y de la autoridad, dejó de estar al cargo.

O quizá, por las características y cualidades mediocres, temerosas y “cuidadosas”, del comportamiento de muchos de los gobiernos, empresas e individuos, en los tiempos que corren.

Da preocupación, y tristeza.

Lo que sorprende no es el hecho de guardarse una información -cosa en la que empresas como Televisa han sido duchas desde siempre-; lo que impresiona es la temerosa actitud de querer “curarse en salud“, o de “amarrarse el dedo antes de cortárselo“. Lejos quedaron aquellos tiempos en que había pantalones hasta para callarse la boca, pero sin estar más que preocupados por cubrir las apariencias.

Vayan esta entrada de blog y ese poema del principio, como un homenaje a los tiempos en que las empresas tenían una mayor y mejor personalidad, y sus directivos -queridos o no, carismáticos o no, controversiales o no- eran verdaderos hombres de empresa, auténticos líderes.

 

Para más                información y videos de SERGIO ANDRADE y su Grupo:

http://www.youtube.com/sergioandradeygrupo

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