EL MUNDO YA NO ES LO QUE ERA…(desde el ’68)
2 jun 10

EL MUNDO YA NO ES LO QUE ERA
Letra y Música:
SERGIO ANDRADE
Yo solía pasear por San Juan de Letrán
antes de que lo hicieran un Eje,
me cruzaba sonriente por todo Insurgentes
antes de que un ahijado del Peje
de dos pisos me hiciera el Vía Crucis,
nos metiera autobuses y playas al vuelo
y pista de hielo, como distracción.
Yo solía subir a un vagón en el Metro
y viajar todo el tiempo sentado,
y llegar muy puntual hasta la terminal,
muy campante salir caminando
por las calles y por los andenes,
no existían retenes, secuestros ni “quedas”
y yo en La Alameda era el rey del amor!
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
Yo solía quemar una llanta en mi patio
y tronar muchas cargas de cohetes,
esa tía (Yoko Ono) y la capa de ozono
la verdad, me importaban sorbete;
ser “políticamente correcto”
aún no era correcto: un cojo era un… cojo
y un negro era un… negro, y no un… “ser de color”!
Yo solía tener mucho acné en la piel
y una novia pasada de peso
-anorexia y bulimia eran cosas tan nimias
y no estaban de moda los huesos…!-;
no era malo comer papas fritas
ni tener barriguita y la Venus de Milo
-aun con sus kilos-, era ejemplo y patrón.
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
Yo solía bajar por Reforma en camión
y admirar los follajes tan verdes;
hoy resulta que hay multa hasta pa’ el inspector
si no viajan ahí puras mujeres!;
yo las tengo que ver desde lejos
y hacerme el p… endiente de no echar ni un piropo,
pues ahora: es acoso y delito mayor.
Yo solía fumar cualquier cosa en ayunas,
hasta de esas a precio de oro;
hoy no puedo ligarme ni un triste Malboro
pues empiezan con leyes y pullas
en los bares y los restaurantes
fumadores pasivos con sus correctivos…
yo que era feliz antes del Greenpeace.
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
Yo solía votar por el PRI muy devoto
y si no, ni importaba mi voto…
Esa dulce falacia de la democracia
era un sueño que no se había roto,
no había encuestas, sondeos ni apuestas,
ni sistemas caídos, ni conteos tardíos,
nos decían que “Todo es posible en la paz!”.
Mis papás me azotaban cuarenta cuerazos
inclusive antes de darme cuenta;
me enseñaban las tablas a puros tablazos,
me ponían bajo el sol en la escuela:
ser menor resultaba incómodo,
no mandaban al niño a hablar con el psicólogo,
le arrancaban la oreja y San se acabó!
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
Yo quisiera seguir mas me tengo que ir
pues mi esposa hoy llega temprano,
ella es tan competente que llegó a Presidente,
la ascendieron y hay que celebrarlo!,
tengo que cocinarle la sopa
y lavarle la ropa y hacer el café
y cambiar al bebé y vestirme, ¡qué horror!
Yo solía pasear por San Juan de Letrán
antes de que lo hicieran un Eje
y quedarme admirando el sol al Poniente,
que entre un grupo de nubes hermosas
se metía allá por Las Lomas,
-atrasito de Santa Fe-,
coronando de rosa la piedra y cemento
del Monumento a la Revolución…
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
-VERSOS ADICIONALES (No incluidos en la versión grabada)-
((Yo solía comprarme un avión para armar
de esos que eran los Revell-Lodela,
muy feliz le ponía su calcomanía
de la US Air Force y en la escuela
junto a “El Muro” y a “La Guerra Fría”
al con cara de artista lo hacían comunista
y la Mafia Rusa no salía de la URSS.
Yo solía comerme mi buen chuletón
antes de que se alzaran las voces
que previenen el alza del colesterol
y las grasas poliinsaturadas;
había fresas en mi mermelada,
se guisaba en la casa y los niños decían
aún: “Buenos días!”, y pedían perdón)).
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
((Me solían pelar de casquete muy corto
casi siempre bien desvanecido,
en la peluquería veía yo a otros
con su sexo muy bien definido…
hoy un tipo de saca las cejas,
otro trae mascarilla o emplastos de cera,
el que trae pelo en pecho es el orangután.
Yo besaba a mi novia por todas partes,
en el cine y en las plazas públicas,
hoy eso es ilegal en algunas ciudades
-lo ven como “conductas impúdicas”-,
y una chica -si es quisquillosa-
te denuncia por “mirada libidinosa”
cuando sólo querías verla bien por detrás)).
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
((Yo solía comer tacos en La Condesa
y unas tortas de pierna en La Roma,
hoy no encuentro los puestos
de lengua y cabeza
sólo hay pizzas, Kentucky y McDonalds…
y mi amiga, si invito la cena,
pone cara de fuchi
si no la llevo al sushi,
-se chingó a mi quincena
un rollito de arroz!-))
El mundo ya no es lo que era
mudó la ley, mudó la norma,
el mundo ya no es lo que era:
cambió de piel, de forma!
No sé si a partir del Movimiento Estudiantil de 1968 el mundo comenzó a cambiar de una manera más señalada, o si fue mi mundo el que empezó a transformarse más acentuadamente, o tal vez sucedió que yo empecé a estar más consciente de los cambios…, pero es un hecho que el mundo se transformó en una esfera extraña, ajena -en muchos sentidos- al sentido mismo, tradicional, de mundanidad, de humanidad.
Algo me dice que -por encima de sus terribles contradicciones y contrastes- el mundo manifiesta una tendencia peligrosa a volverse aséptico, acartonado, modoso, ñango, políticamente cada vez más “correcto”, y fundamentalmente cada vez más hipócrita. Habrá santificadores más papistas que el Papa, que consideren que el mundo evoluciona para bien, y que cada vez estamos mejor. Yo me quedo -en muchos de los aspectos- con mi mundo de antes. Un mundo donde la gente era menos propensa a vivir en una doble moral; donde el que tenía algo que decir, lo decía sin pararse a mirar si se lo tomarían a mal, o no; un mundo donde los políticos y los ejecutivos de las grandes empresas, tenían pantalones, y se encargaban de decir y de llevar a cabo aquello en lo que creían, sin depender del consenso ni de las encuestas de opinión; un mundo en que había educación hasta para la cortesía de un “Buenos días“; un mundo en que los niños de educación primaria aprendían realmente a leer; en que bastaba un apretón de manos para cerrar un trato; en que el respeto se ganaba y se ofrecía, no se pretendía y se fingía; en que se hablaba de hacer y se hacía, y no en que sólo se habla para no hacer nada; un mundo, en suma, de personas reales, con sueños reales… y carácter. Fuerza, empuje y decisión para convertir en realidad sus sueños, auténticos y originales, errados o no.
Las calles tenían nombres poéticos y llenos de significado; los autos eran sólidos, amplios, no latas de sardinas hechas de cartón; el hombre daba la acera a la mujer (recuerdo haber seguido esa regla, que me inculcaron desde chiquito, incluso cuando, adolescente, caminaba al lado de mi novia por las calles de lo que luego sería el Centro Histórico); en la escuela nos enseñaban a fondo la Conquista de México, y en la Preparatoria estudiábamos Humanidades, Griego y Latín; en la televisión pasaban anuncios con el encanto del jet set tomando una copa de vodka Oso Negro, o con el charming maravilloso de las campiñas americanas en que un grupo de cowboys de mirada dura, actitud imponente y cabalgar majestuoso, conducían a las reses entre polvos de tierra, diestros lazos y humos de cigarro… Cada quien tendrá su opinión. Considero que, en su capciosa “democracia”, el de hoy es un mundo con menos libertades y menos opciones para los pobres y necesitados; un mundo en que la hipocresía y los dobles y triples discursos hacen su Agosto todos los días; un mundo de apariencias engañosas más que de realidades profundas y en el que los “cambios” se han vuelto sólo cosméticos, para entretener a las masas y hacerles creer que hay avances reales (dónde andas, Obama?) cuando en realidad las cosas permanecen, en el fondo, iguales, y la sartén la siguen teniendo por el mango los poderosos y las fuerzas de siempre.
Llámenme retrógada, fascista, inconsciente…, o romántico. Yo me quedo con mi mundo de antes. Un mundo donde, por lo menos, uno sabía lo que era, en dónde pisaba, y cuáles eran las cosas que necesitaban cambiarse. Ahora, las problemáticas, planes y candidatos de gobiernos, se ven reducidos a cuestiones del entretenimiento, aspectos varios del show business. La peor característica del mundo actual es la capacidad adquirida por el hombre -escudado en los avances científicos y tecnológicos y en la supuesta conveniencia de hacer lo “correcto”- de vivir con “valores” desechables, cambiables e intercambiables cada día, sin la menor vergüenza y con un mutismo cara de palo “ejemplar” (to be, or not to be…it’s not the question anymore) ; en suma: el haberse convertido en un mundo de espejismos.
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