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Ciudad de México: Ejercicios de Nostalgia

7 ago 10

Ciudad de México: Ejercicios de Nostalgia

A raíz del vídeo de mi canción CÓMO PASA EL TIEMPO...! (que aquí se escucha como fondo mientras lees esto), me han escrito varias personas para manifestarme la impresión que les causaron algunas de las imágenes..., las cuales les provocaron una gran nostalgia respecto a innúmeros detalles de la Ciudad de México, ciudad de sus afectos, y de sus más significativos recuerdos.Vaya esta entrada como mi humilde homenaje al monstruo milenario, albergue de culturas y de tiempos, de indios y europeos, de desesperaciones y añoranzas.

Con los monstruos no nos queda más que tratar a ciegas. La visión sobrecogedora que nos ofrecen puede aniquilarnos. En ocasiones sólo podemos aproximarnos a la esencia de sus fenomenales dimensiones, por medio del recuerdo; y el recuerdo, casi siempre, genera nostalgia. O quizá -por esos mecanismos recónditos de nuesta psique- sea al revés.

Como millones de provincianos, llegué a la Ciudad de México deslumbrado por sus atractivos cosmopolitas y por la que, como todo recién llegado, denominamos: su belleza. Eso ocurrió a mis diez años de edad y mi mirada infantil no descansaba, admirando las luces de neón de aquella época, las grandes avenidas y los gigantescos edificios... (En mi natal Coatzacoalcos, el "rascacielos" de entonces, tenía tres pisos!)

 

 

El monstruo se me fue revelando paulatinamente, lo fui conociendo -hasta eso- sin sobresaltos, tal vez porque vivía dentro de él y cada día iba logrando hacerme, él, a su manera. Tuvo que llegar mi época de viajes y de grandes ausencias para recordar, con una añoranza peculiar, todo lo bueno y todo lo malo de mi -ya para entonces "mi"- Ciudad de México.

Allá, en las calles de Madrid, de Nueva York, de Tokyo, de Buenos Aires, de Londres...; en los highways del sur de California, en los mercados subterráneos de Montreal..., y frente al Mediterráneo..., se me venían a la mente, de pronto y sin aviso: unos árboles del Parque de la China, por Clavería; una esquina sombría por la Condesa...; un puesto de tacos de cabeza en Neza...; la piedra y las esculturas de la fachada del Conservatorio Nacional de Música...; algunos edificios de la colonia Irrigación...; la azotea de la Catedral Metropolitana a donde, a mis catorce años subí subrepticiamente con mi mejor amigo (Blas Galindo) para admirar lo que en ese entonces aún era una burbuja de atmósfera clara, como souvenir con agua y copitos de nieve, que contenía en su centro mismo: el Palacio Nacional, la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes, la torre de Banobras, el Monumento a la Revolución y, a nuestros pies: el gran cuadrado del Zócalo con sus turistas, sus palomas comilonas, y sus indios danzantes de nuestra más mexicana eternidad... Vale!

 

 

 

COMO PASA EL TIEMPO (L. y M. Sergio Andrade) by sergioandradeysugrupo

Más información sobre SERGIO ANDRADE:

http://www.youtube.com/sergioandradeygrupo

NOTA.- Tanto la fotografía desde el interior del auto al Palacio de Bellas Artes y la del atardecer en la Guadalupe Tepeyac (SERGIO ANDRADE), cuanto las demás de esta entrada (Gustavo Guillermo Pérez "MADGUS") están registradas y protegidas debidamente en INDAUTOR, y con la totalidad de sus derechos reservados.

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