PARTE II de LAS NECESARIAS ESTAFAS DEL TELEMARKETING
1 oct 10PARTE II de LAS NECESARIAS ESTAFAS DEL TELEMARKETING
Antes de entrar en materia quiero apuntar que tanto ayer como hoy, al llegar de Cuernavaca a la Ciudad de México, tuve la sensación de estar inmerso en un sueño, de ésos -nocturnos- en que me sumerjo cuando duermo: Vi, al ir bajando por el cerro del Topilejo, a la ciudad gigantesca cual una en miniatura colocada en el fondo de esos souvenirs hemisféricos de cristal a los que coloca uno de cabeza para ver después cómo caen copos de nieve, lluvia, objetos, etc. Así de fantástica fue mi visión, pues la atmósfera era transparente -como nunca- y tenía uno una visión límpida a 360º, de todas las montañas circundantes y -hacia arriba- del hermoso azul del cielo. De no haber reconocido los edificios más característicos, podrían haberme torturado, que yo seguiría afirmando categóricamente: "Les juro que no sé en dónde estoy, ni cuál sea esta ciudad, no la conozco, se los juro...aaayyyy!". Hoy he querido dejar constancia de ese portento con un pequeñísimo vídeo de escenas editadas, insólitas cuando se habla de Ciudad de México, pues aparece en ellas... un bello cielo azul!
Pensé que yo era el único incauto (léase -con disculpa de los oídos delicados -: pendejo) que solía creer en las bondades y maravillas gritadas por los profetas que anuncian los artículos y productos del Telemarketing; pero me han escrito varias personas simpatizando conmigo pues se sintieron igualmente estafadas cuando recibieron sus productos. (Por las prisas olvidé decir en mi vídeo de ayer del HappyChop, que me mandaron de obsequio dos pedazos de plástico, arrugados, en calidad de "tablas para cortar"; me dió tanta pena que se los di a mi hija, la menor, para que usara uno como portada de su cuaderno de Historia, y el otro, enrollándolo, como telescopio (le sugerí que, por el momento, sin lentes objetivo y ocular).
Pero, para no extendernos, puntualizaré numéricamente algunas realidades apabullantes relativas a los que yo llamo: LOS MEROLICOS DEL SIGLO XXI.
I.- Los que compramos productos de Telemarketing somos tan incautos, que creemos que nuestro cuerpo, la vida y el mundo, se van a arreglar con un tarjetazo.
II.- La mayoría de los telemarketómanos estamos en nuestra edad adulta y nos hemos vuelto tan sedentarios, y gordos, que hallamos atractivo el poder comprar las cosas con sólo extender una mano, y sin tener que molestarnos con acudir a una tienda o centro comercial.
III.- Los telemarketómanos tenemos espíritu de niños (por no decir: de retrasados mentales) y creemos, realmente creemos, que podemos volar como Supermán, tener un estómago de lavadero (que por otra parte nunca tuvimos), y bajar de peso con sólo caminar sobre unos zapatos con forma de góndola, o poniéndonos un anillo mágico en el dedo índice...
IV.- El Telemarketing explota nuestras inseguridades y complejos; no compramos productos, sino conceptos o medios para dejar atrás nuestras incapacidades: Compramos la ilusión de ser bellos, la fantasía de trabajar menos, la esperanza de bajar de peso para poder tener el sex appeal para conquistar a alguien, la confianza de interactuar -sin apestar- con otras personas, la aceptación por parte de nuestra pareja o de un grupo social, la seguridad de tener comida en buen estado aunque los ejotes pasen tres meses en el refrigerador.
V.- Cual modernos merolicos, los anuncios del Telemarketing, elevan su volumen muy por encima de aquél en el que son transmitidas las series y programas dentro de los que ellos nos son embutidos. Una forma más de atraer nuestra atención.
VI.- Los telemarketómanos somos como niños (más bien: inmaduros) en otro sentido: Más que productos, compramos juguetes; nos encanta jugar con los a
paratitos que nos venden, armarlos , echarlos a andar y verlos trabajar. La acción manual es fundamental en ese atractivo lúdico.
VII.- Los telemarketómanos obsesivos solemos tener grandes carencias afectivas y nos resulta sumamente gratificante escuchar el ding-dong del timbre, pues subconscientemente pensamos que estamos recibiendo algo que alguien nos envió (como si fuera un regalo de alguien que nos quiere). El acto de abrir la caja en la que viene el producto tiene mucho, también, de infantil y Navideño: Prácticamente estamos abriendo lo que Santa Claus trajo para nosotros.
VIII.- Los productos de Telemarketing son carísimos; pero -a la vez y en general- de una calidad directamente proporcional al muy bajo costo con el que las empresas los fabrican. El encarecimiento obedece a la necesidad de cubrir el costo de las campañas de televisión o de darle su porcentaje a las televisoras, que entran al negocio, en calidad de "Socios".
IX.- Para reducir los costos de fabrícación al máximo- y poder tener utilidades aun después de pagar costos de publicidad por televisión, transportación, etc.- hay que fabricar los productos en China, Corea, etc. Ya se podrán ustedes imaginar...!
X.- Los trucos de embaucamiento son ampliados y afinados día con día: Te ofrecen un segundo producto como obsequio, del cual sólo deberás pagar el envío a tu domicilio (evidentemente no te dicen que ese costo de envío que estarás pagando cubre perfectamente bien el costo baratísimo de ese otro producto que " te regalan").
XI.- Te venden la falacia de la "reposición", como si fuera un Garantía de por Vida. Los rastrillos para rasurar de filo "eterno" son una maravillosa broma, pues te dicen que si no estás conforme, mandes tu queja y te enviarán uno nuevo a cambio... (sin comentarios). Así manejan muchos productos pues -una vez más- saben que cualquier costo agregado va incluido en el dineral que ya te cobraron en principio, y, por el bajísimo costo de fabricación, será una insignificancia mandarte otro.
XII.- La falacia de la devolución.- Te ofrecen que les devuelvas el producto si no estás satisfecho. Saben que la mayoría de las personas son desidiosas, olvidan cuántos días tienen de plazo para devolverlo, o les resulta una molestia mayor realizar dicho trámite: Una gran cantidad de los objetos y aparatos del Telemarketing acaban arrumbados en los cuartos de servicio, en la bodegas y/o en los garages de nuestras casas.
XIII.- La falacia del "2 x 1".- No es que te "regalen" otro producto por el precio de uno, es que por su margen de utilidad tan grande, podrían darse el lujo hasta de mandarte dos o tres más, y aun así, salir ganando.
XIV.- Las imágenes en los vídeos son como espejismos en el desierto: Irreales. Incluso se dan el lujo de poner en letra chiquitita en el ángulo de la pantalla de televisión (aquél en que está científicamente comprobado que es al que la gente ve con menos frecuencia), aclaraciones como ésa de que no es que el horno eléctrico cueza tan rápido tus alimentos, sino que han sido aceleradas las imágenes para efectos del anuncio. Pero los indígenas frente al televisor sólo perciben que la carne recién sacada del congelador, se cocinó, creció y se puso de un dorado hermoso en dos segundos!
XV.- Los modelos, las modelos, las estrellas que aparecen avalando las bondades del producto, la edición de las imágenes del anuncio, etc., forman parte de un TODO
maravilloso y fantástico que sólo existe en ese espacio y en ese momento, y sólo con la finalidad de que nosotros, los bueyes crédulos, nos decidamos a comprar en el acto.
XVI.- El súmum de los productos - a mi juicio- ha sido, con mucho, el STEP, pues aunque muchos otros anuncios venden "remedios" y productos que de ninguna manera cumplen con lo que ofrecen y prometen, aquél (el pedazo de plástico del tamañon de un escalón para subirse en él!!!!), no representaba engaño alguno: realmente te estaban vendiendo un objeto para subirte en él!
Y podría yo seguir toda la noche, pero acabo de ver que en la televisión están anunciando una máquina para bajar la panza y poder quedar -yo!- como Mathew McConaughey, con sólo comprarla y subirme en ella 5 minutos al día (no necesito hacer más!), y simplemente no me puedo resistir..., voy a marcar ahorita mismo..., ya estoy sacando mi tarjeta de crédito,...comienzo a verme, en uno de los cristales del librero, con el perfil de Brad Pitt, tal vez mañana me encuentre en el Metro a mi Angelina, si no Jolie, por lo menos Pérez..., y ya no sé más, ni de nada más, ni sé que estaba yo haciendo antes, pues sólo siento que estoy cayendo en un pooooooooooooozooooo infinitooooooooo...AUXILIIIIIIIOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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